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Calzado en el fútbol
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Características de la bota de fútbol.
La bota de fútbol es un tipo de calzado destinado para la práctica del
Fútbol, característica por la particularidad de incluir tacos de
distintos tipos en su suela en función de su uso.
Se ha identificado que la bota de fútbol tiene una función ergonómica
(Lees & Kewley 1993), señalando estos autores que debe ser un calzado
cómodo al uso y no debe ser un estorbo al jugador, así como adaptado a
los requerimientos y necesidades personales del jugador.
Siguiendo a estos autores, dicha bota para la práctica del juego debe
reunir las siguientes características:
1. Rendimiento en función de las demandas del juego
2. Proporcionar protección para el pie
3. Permitir al pie realizar las funciones exigidas por él mismo.
Con
el objetivo de conocer las demandas específicas del juego se han
analizado y grabado los requerimientos físicos que ocurrían en la bota
de fútbol durante los entrenamientos y los partidos. Partiendo de este
análisis se han identificado los principales tipos de movimientos
realizados durante el juego, así como su frecuencia de ocurrencia
durante el propio juego y los entrenamientos. Estas acciones se
repitieron entonces bajo condiciones del laboratorio dónde las fuerzas
de la reacción del terreno fueron grabadas.
Las fuerzas ejercidas y sufridas en cada parte del pie fueron
catalogadas para cada acción específica del juego, valorando el número
de veces que se repetía cada acción, siendo posteriormente relacionados
con problemas concretos experimentados por los jugadores.
Los roces que producían las botas sobre la piel del pie era el problema
más usual y se registró en un 27% de los jugadores profesionales y en un
15% de los aficionados estudiados. La colocación de las costuras en la
zona del empeine lateral delantera de la bota era la causa de este
problema, coincidiendo con las principales líneas de tensión y estrés de
la bota.
Aumentando la fuerza que actúa sobre la bota en todas las acciones, se
estimó que en un período de 90 minutos jugando o entrenando la tensión
en la bota era tres veces mayor entrenando que jugando. Este estudio
tiene consecuencias para determinar el tipo de bota que se usa para
ambos tipos de juego.
Cuando el pie contacta con el pavimento durante una zancada amplia
característica, las fuerzas de reacción del terreno se multiplican por
2.5 veces el peso corporal (Cavanagh, 1990). La bota deben de
construirse en materiales diseñados para reducir el efecto de estas
fuerzas, pero las marcas comerciales actualmente no se ocupan de este
aspecto con la importancia que merece.
La fuerza de impacto experimentada por el jugador puede aumentar como
resultado de velocidad de carrera o el tipo de caída utilizada, y serán
mayores en relación con la dureza con la que se oponen a las superficies
'blandas'. Este hecho podría evaluarse mediante el uso de acelerómetros
colocados en la zona baja de la tibia, midiendo de esta forma el
promedio de desaceleración de la zancada máxima.
Esta característica se ha investigado para la carrera con botas del
fútbol en comparación con las zapatillas de carrera corrientes, a una
velocidad de 3.5 m/s en distintas superficies (Lees & Jones 1994). Los
resultados indicaron que el principal pico de desaceleración de la
zancada máxima cuando los sujetos utilizaron botas de fútbol y corrieron
en hierba, era 25.6 m/s mientras que aquellos que usaron los calzado
corriente y ejecutaron en el la misma superficie, era de 23.3 m/s y en
superficie de hormigón era 26.5 m/s. De estos estudios se desprende que
corriendo en el césped el pico de desaceleración máxima se ve
significativamente reducido ante la desaceleración pero calzando botas
del fútbol bien protegidas aumentó dicha la desaceleración
aproximadamente 10%.
Los beneficios de una superficie más suave se perdieron al usar una bota
que no tenía ninguna mediasuela de tipo 'construccional'. La apariencia
era que las botas que incluían mediasuela en su construcción podría
mejorara de manera significativa la fuerza del impacto, con los
consecuentes beneficios para el rendimiento.
Los tacos son importantes para proporcionar la tracción tracción
necesaria en una variedad de superficies. Estos han evolucionado desde
unos simples clavos en la suela hasta los tapones y tacos modernos de
distintas longitudes, formas, materiales, disposición, etc. (Segesser &
Pforringer 1989).
El grip proporcionado está en función de la profundidad de penetración
de los tacos y la firmeza de la superficie. El césped muy mojado
significará que los tacos cortos no penetran debajo en la superficie más
firme y pueden llevar a resbalarse. Por otro lado, el césped muy duro no
permitirá la buena penetración de los tacos sobre la superficie, y lleva
para presionar determinadas áreas en el pie en la zona del talón o la
zona anterior del pie.
Los tacos de distintas longitudes ayudan a superar algunos de estos
problemas. La cantidad de grip proporcionada por una superficie es un
componente importante de la calidad para el juego y se ha repartido con
del punto de vista de la superficie sobre, pero las características del
taco y su disposición tienen gran influencia. Se ha encontrado que la
resistencia de deslizamiento se vio poco afectada por la disposición de
los tacos, en cambio, se han encontrado importantes diferencias en el
coeficiente de fricción de rozamiento entre los distintos tipos de tacos
estudiados.
La más gran diferencia más importante entre los tacos estudiados se
localizó en los coeficientes de tracción ante la torsión (Winterbottom,
1985).
La
bota debe permitir distribuir la fuerza de modo que éstas no se
concentren en determinadas, como por ejemplo sobre el talón, o más
particularmente bajo la cabeza de los primeros metatarsos. De esta
manera, se hace especialmente importante la colocación de los tacos en
la suela, así como el método que se utilice a la hora de anclar dicho
taco a la bota. Se ha demostrado que los tacos atornillados anchos
llevan a un descenso de la temperatura del pie más aún que los
atornillados de tamaño estrecho convencional, y esto conlleva el confort
del pie y reduce la probabilidad de ampollas. El pie es susceptible de
ser golpeado y pisado por los pies de otros jugadores, y para tal fin,
el material de la bota debe tener la capacidad de poder proporcionar
protección al pie sobre estos agentes. El uso de cuero se hace
necesario. Todos estos métodos se han usado por los fabricantes pero no
se han publicado ningún material con el suficiente rigor científico.
Los diseñadores de botas han reconocido la necesidad de adecuar la
flexibilidad de la bota a la propia del pie. Esto se consigue
proporcionando una serie de pliegues o yagas en la suela de la bota a lo
largo de la línea transversal colocada a la altura de las cabezas
metatarsianas del pie. Mientras línea de desarrollo de diseño ya está
puesta en práctica, se han identificado otros factores a la hora de
buscar rendimiento y confort en el golpeo del balón, es que la rigidez
de la parte dorsal del pie (empeine) debe soportar fuerzas que en
ocasiones superen los 1000N. Esta rigidez se ve aumentada por la
presencia de un interface (bota), aunque se redujeron por la pliegue de
flexión para favorecer la flexión de flexión de las falanges. Se sugirió
que estos dos requerimientos eran incompatibles, y puede que los diseños
de las suelas de las botas de fútbol deban ser realizadas con un
mecanismo 'de cierre tipo bisagra' permitiendo la flexión en una sola
dirección pero una cierta rigidez en la otra.
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